Esta rutina permite fortalecer la escritura y lectura de palabras a través de la observación, la memoria visual y la práctica guiada. El concepto consiste en crear una imagen global de la palabra completa para aumentar la fluidez lectora. A partir de pasos simples y repetidos, los estudiantes leen la palabra, la visualizan, la tapan y luego la escriben, favoreciendo la automatización y el reconocimiento ortográfico.